Dinero culmina el fin de su gira ‘Año Perro’ en Sala Malandar, repletos de energía estribillos pegadizos y guiños hacia un nuevo trabajo aún “cocinándose” tras los escenarios.

Grata experiencia y derroche de energía. Si pudieramos destacar una de las grandes virtudes de esta agrupación, formada por Sean Marlhom, Rubi Giménez y Ekain Elorza, es que lo dan ‘todo’, literalmente, pegando fuerte en el escenario (y también en sus inmediaciones).

Desde sus comienzos por 2009, con el disco de nombre homónimo, los chicos de Dinero nos tienen acostumbrados a directos intensos, bailarines, en los que el público juega un papel clave con su voz. Nada complicado, para unas letras pegadizas en línea con los 11 temas del primer disco de los que no faltaron los más emblemáticos: abrir boca con “Momento Perfecto”, tiritar “En Invierno”, “Vaya Panorama” o “Qué más da”.

Derivando hacia hacia sonidos puramente ‘rock’, con canciones como “Difícil” o “Mi Generación” acompañaron una noche en la que no faltaron bromas, con un Marlhom caminando entre su público como uno más, referencias a su exilio madrileño (y agradecimientos por encontrarse como en casa). Y algún pequeño guiño sobre la evolución desde aquel sonido indie, casi epiléptico, caminando hacia la madurez, algo elogiable para un recorrido de menos de 5 años. En su próximo trabajo esperamos encontrar “mucho rock y poco para bailar”, aunque “para eso ya teneis nuestros primeros discos ¿no?”, nos recuerda Marlhom, vocalista y voz cantante.

Palabras relevantes de Marlhom para un broche final con una “balada sin nombre” que esperamos se materialice pronto en nuestras manos, en una nueva dosis de detonaciones controladas.