Diego Cantero se convierte en la voz de Funambulista, una banda que transforma el modo de hacer las cosas a través de las redes, el “feedback”, el contacto permanente con sus seguidores y la búsqueda de un significado amplio en el modo de hacer música. Estrecheces de tiempo y de horarios nos obligaron a mantener la entrevista por teléfono, que pese a todo, no dejó de ser animada y reveladora.

¿A qué se debe el nombre de Funambulista? ¿Hay espíritu de acróbata en vuestras letras?

Creo que la labor del “funambulista” en este momento es mantener el equilibrio sobre una cuerda floja, tratar de no mirar hacia abajo ni hacia a los lados para evitar caer. Se trata de intentar un camino, trazar una línea y continuarlo. Es ese el símil que nosotros trazamos con el “funambulista”.

Tienes una larga carrera en solitario, con tres discos publicados y apariciones con multitud de artistas.. De Diego Cantero a Funambulista ¿Era este el paso lógico de tu trayectoria musical? Nos gustaría saber más de ese génesis, de cómo os reunisteis.

Yo llevo la misma banda desde hace muchísimos años, con lo cual, era un poco un homenaje a estos músicos. Era el que componía las canciones, el que las hace y por motivos de facilidad suelo ir a hacer conciertos solos con mi guitarra, pero mis músicos me acompañan desde hace mucho tiempo. Por eso decidí tomar un nombre de banda, de una agrupación de personas. Además creo que Diego Cantero llama mucho ese aspecto de cantautor, que vas a ver solamente un tipo. Y porque realmente nos gusta tocar, presentar las canciones lo más arropado posible.

Podríamos hablar entonces de vuestras raíces no sólo las de Diego Cantero ¿Cómo se han traducido estas influencias en Funambulista?

Al final las canciones las sigo escribiendo desde casa, siempre ha sido tratar de escribir sobre lo que me ocurre o lo que imagino que pueda pasar. Tratan de cosas reales o no, pero el caso es que puedan transportarte a otro lugar. A mí me sirven como catarsis, como una forma de descubrirme a mí mismo en el proceso de escribirlas. En eso nos basamos, en transmitir emociones.

¿Algún referente musical?

Muchos, por suerte grabamos música muy diversa. Pero a mí me gusta todo tipo, desde la copla hasta el jazz, yo que sé, he tenido un momento de escuchar metal, blues de los 90. Todo lo que escuchas te deja un poso, te deja algo que al final siempre se refleja en todas las canciones.

Lleváis ya unos añitos en escena, con más de 120 conciertos. En vuestro debut con el que os disteis a conocer como “Funambulista”, un EP acústico y ahora tenéis un nuevo proyecto en mente, del que nos llegó ese “quédate”. Y os vemos con ganas de quedaros, pues la palabra que resuena en nuestras cabezas es innovación, en todos los sentidos, de cara al público o a la forma de trabajar ¿Qué tenéis en mente?

Estar cerca de la gente que nos sigue, hacer nueva gente sobre todo y para eso las redes sociales nos ayudan muchísimo. Con lo cual hicimos este proyecto, de canción a canción, para que nuestro público pudiera escuchar nuestras canciones con cercanía, escribir una canción y que al mes pueda estar en la casa de quien quiera escucharla. Este aspecto de cercanía nos motiva muchísimo y ahora hemos sacado cinco canciones con este proceso de canción a canción, cada una acompañada de un clip, y ahora ya llega el punto en que vamos a recopilar todo eso junto a las nuevas que vayan saliendo. Ha sido un proceso largo, que nos ha encantado hacer porque nos ha hecho viajar a un montón de ciudades, la gente siempre que viajamos tiene excusas para vernos ya que siempre hay dos o tres canciones nuevas desde la última vez que fuimos. Y ahora mismo pensando en un disco, pero un disco como el final de un proceso tras el que hemos tocado esas canciones, que las gente conoce, y ha llego el momento de trasladarlo a un formato físico.

Cada una de vuestras canciones muestra un mundo propio, una riqueza de registros ¿Hay algo de experimentación en vuestro trabajo?

Ante todo perseguimos librarnos de prejuicios, entender la música en su sentido amplio. Sentimos canciones, nos dedicamos a hacerlas y esa es nuestra lucha. Al final, la forma y el vestido, el traje te lo da la propia canción y en este sentido no entiendo la música como una cancela, un lugar donde solo hacer rock o hacer swing o hacer jazz. Puede haber una canción más indie, otra más pop, una balada romántica… Para nosotros la música es gigante y como escuchamos tantos tipos, al final se convierte en eso, en experimentar en dejarnos llevar. El valor de la canción por encima de todo.

Las iniciativas crowfunding, la colaboración y apoyo de vuestros seguidores vía redes sociales o la red en sentido amplio… Parecéis un grupo multiplataforma ¿Es este el futuro del nuevo artista?

Lo es y es más, es el presente. Para cualquier persona que quiera desarrollar un proyecto, sea musical o de otro tipo, todas esas herramientas son un apoyo. Ya no hay un intermediario entre el grupo y el público y eso es, por un lado, maravilloso porque puedes entender a la gente, puedes ver la acción inmediata, la reacción de un concierto a los diez minutos de haber terminado. Para nosotros es este el momento de aprovechar la cercanía que nos ofrecen las redes sociales, aprovechar internet que es un medio que puedes usar bien o mal, como todo en la vida. De todas maneras, no se de artistas que en los últimos diez años que no estén interactuando de esta forma y está bien, porque se pierde ese oráculo o santuario mágico en el que vive en artista, y ves que cualquiera tiene días malos, que en definitiva somos seres humanos.