De la poesía a la música ¿Era esta una transición inevitable en la vida de Clara Plath?

En realidad, siempre han ido de la mano. Simplemente una se mostró al público antes que la otra, pero son dos facetas que coexisten en armonía dentro de mí. Poesía y música, en Clara Plath, son eternas compañeras.

¿Cuáles son los aspectos de ese mundo literario que han trascendido a tus canciones?

Mis poemas siempre han estado bañados de musicalidad. A la inversa, creo que la parte más lírica de mis canciones se puede encontrar en cómo interpreto las melodías, en cómo siento la canción.

En cuanto a preferencias y volviendo a los comienzos. ¿Qué ideas tenía Clara Plath y su banda a la hora de marcar camino y estilo propio?

Lo tuvimos claro desde el principio: vamos a hacer lo que nos dé la gana. Tanto a nivel compositivo, musical como escénico, estamos abiertos a todo lo que nuestra creatividad nos exija. No nos ponemos límites ni fronteras.

Definidnos el sonido de Clara Plath en un verso o una cita.

Chema Helmet lo denominó “lirismo sónico”. Yo añadiría, el sonido desgarrador del futuro.

Desde Ten tristes tracks hasta un Hi Lola! formalizado ¿Qué aspectos habéis madurado y que otros habéis dejado por el camino?

Hemos madurado como banda, consiguiendo un sonido contundente, a base de muchos ensayos y directos. En el camino, no hemos dejado nada, simplemente, porque no hemos tenido tiempo…

¿Cómo os habéis organizado a la hora de componer las canciones de Hi Lola?

Eran canciones que ya teníamos y que habíamos grabado Rober y yo en el ipad que dio origen a la maqueta (Ten Tristes Tracks). En Hi Lola! las canciones están interpretadas por todos los miembros de la banda, más una nueva, Fuck my car. Como tema oculto aparece, al final del disco, Doberman, extraída de la maqueta original.

Contraponer guitarrazos y pasajes melódicos, post-punk vs pop, azúcar con sal ¿Cómo conformáis esa dualidad y esa variabilidad en Hi Lola!?

Nosotros mismos estamos hechos de esa dualidad. Sale naturalmente, porque es fruto de nuestra propia esencia. Claro-oscuro, dulce-amargo, suave-agresivo,… La vida misma tiene tantos matices… y nosotros los queremos TODOS ¡!

¿Por qué escribir/cantar en inglés?

De momento, surge así. Cuando cojo la guitarra y comienzo a improvisar melodías salen, en su mayoría, en inglés. No tenemos preestablecido un idioma concreto, a la hora de componer las canciones. Hoy es en inglés, mañana quizá, en esperanto…

Desde Over me pasando por A whisper hasta Dancing song. Contadnos acerca del proceso de selección y del porqué de cada una de estas canciones: en temática y orden de aparición.

Over me es, quizá, la más poética del disco, por eso decidimos comenzar con ella y con esa atmósfera que crea su introducción. A whisper (Un susurro) narra la historia, a modo de moraleja, de una seducción. Yo la veo como una road movie musical cantada a 3 voces: el chico, la chica y la bruja. Dancing song es la canción fiestera del disco. Ocupa un lugar central porque decidimos que fuera el single y, de hecho, acabamos de estrenar su videoclip bajo las órdenes del afamado director Manuel García de Otazo.

Paradise marca un interludio y una ensoñadora atmósfera acústica totalmente diferente. ¿Qué fuentes de inspiración han tomado partido en su gestación?

Musicalmente, está inspirada en el sonido Filadelfia, Chris Isaak, e incluso, en The Doors. Es una canción hipnótica, sugerente, que te trasporta a otras dimensiones. ¿Al Paraíso? ¿Tú qué dices?

Tras los acordes oscuros de Fallen nos topamos con un repentino Doberman ¿Qué nos podéis decir de ese factor sorpresa?

Queríamos dar una especie de “propina” y pensamos que incluir un tema de la maqueta que tantas satisfacciones nos había dado, era un buen regalo. De hecho, está tal cual aparece en Ten Tristes Tracks, a excepción de la voz, que la grabé de nuevo para el disco.

Tratándose de vuestro primer disco ¿Qué os ha parecido la, en general, buena acogida de vuestra propuesta?

Estamos muy contentos de haber obtenido tanto reconocimiento, algo que ya intuíamos cuando presentamos la maqueta Ten Tristes Tracks. Todo está saliendo “a pedir de boca”, aunque como fieras insaciables que somos, siempre queremos más.

Directos: ¿Qué tal han sido vuestras primeras y últimas apariciones? ¿Algún guiño, costumbre, tic recurrente una vez os subís al escenario?

Nos encanta tocar en directo, surge una energía muy especial cada vez que nos subimos al escenario. Yo creo que es porque cada miembro del grupo tiene una personalidad muy marcada, un ritual propio y una forma característica de enfrentarse al directo. Eso nos enriquece y nos da potencia. Sobre las tablas, sumamos.

Un poco de mirar al pasado y de autocrítica (pero sin obsesionarse), ¿Habéis echado algo en falta?

Yo no diría echar en falta, pero sí que nos gustaría tener siempre más tiempo. Más tiempo para sacar más canciones, para saborear todo esto que nos está pasando. Dadnos más tiempo, lo demás lo ponemos nosotros.

¿Qué ases os habéis guardado en la manga o que ideas tenéis para vuestro próximo trabajo?

Cuando hacemos algo, lo damos TODO, no nos guardamos nada, somos así de vehementes. ¿Para el próximo trabajo? Nuevas buenas canciones.