Tanto Tres Esfinges de Bikini como The Strangers supieron aupar en Sala Malandar una afirmación incuestionable: la orientación al directo acarrea muy buenos frutos en cuanto a calidad, proyección y por supuesto, diversión. Con dos temáticas muy diferentes, la primera quizás más conocida que la segunda para el público sevillano, las dos bandas se emplearon a fondo para dar una buena noche, haciendo que el cierre de puertas resultará, sin duda, extraño. Pero el juego de coincidencias no se queda en una mera buena impresión. Ambas bandas son jóvenes, de entre 2 y 4 años de longevidad. Y eso se notó algo tan simple como que te regalen una chapa, además un enlace de descarga de su nueva canción (en el caso de Tres Esfinges) junto con la entrada. Las dos nadan en el océano de la promoción en la red con soltura y no son ajenos a esa nueva cultura que implica el acercamiento y diálogo constante con tus seguidores, sea a través de las redes sociales o de otras herramientas (incluso que esos mismos seguidores se arriesguen a ponerle letra a una de tus canciones). Pero aún así ambas, con matices, han sacado a luz sus nombres a fuerza de quemar un buen número de maquetas y directos. Y en el caso de Tres Esfinges de Bikini, tras desgastar cuerdas y baquetas callejeando y participando en diversas Jam-Sessions (uno de los causantes del génesis de esta banda).

Se nos dio a degustar la primera muestra, con el bajón de luces y una subida discreta de los Strangers al escenario, calibrando sus guitarras con aire ausente. Las distorsiones y el juego de pedales comienzan a descubrir con pinceladas generales los rasgos de su propuesta: un rock atmosférico, potente y onomatopéyico. Con ritmo cruento, la batería marca el camino para unas intervenciones sin grandes cambios que acomodan las voces en un poso metálico e industrial, de tintes post-punk y con formas más propias del garage, tanto en composición como aspiraciones. Si buscáramos comparaciones, nos resultaría en la forma parecidos a The Strokes y en su sabor a una versión oscura de los Arctic Monkeys.

En su repaso a las canciones de su primer y más reciente LP #1 , la tónica dura e instrumental tuvo huecos para alguna que otra balada. “Si os queréis animar, os animaremos. Si no, no os preocupéis que traemos una tranquilita”, bromea Dani (vocalista) antes de presentarnos Dangerous Room, tema que no se conforma con el low tempo revirtiendo en una nueva sesión de riffs descalabrados, y en los siguientes temas como El Mosky, un juego de efectos sonoros permanente que no se centra en las intros sino que inunda todos los huecos en la dinámica de Strangers. Un mini-pogo espontáneo sirvió de despedida para el cuarteto procedente de Huelva, que tuvo tiempo para dar un pequeño homenaje en la ronda de presentaciones a Alfonso en función de bajista suplente de última hora.

Dado el aire oscuro inicial, la inercia nos tiene que transportar a un poquito de claridad. Un bajo bastante groovy en manos de Rubén, Groovend para los amigos, y una caótica y alocada batería en manos de Alberto El Cucharillas nos presenta a este mezclillado andaluz que es Tres esfinges de Bikini. Con aires funky se abre la veda a la primera batería de canciones en un repaso, en palabras de Sir Walter Scott (guitarra y voz) de pasado presente y futuro de la banda. Como pasado, no faltaron temas como La Luna Iluminando el Sol seguido de otros como Me Lleno, Arde o El Templo Negro, canción que recuerda la portada del disco donde se metamorfosean esos maniquíes femeninos iluminados por bombillas, esfinges que nunca faltan flanqueando al grupo en sus directos. Destacado fue el momento para Dadá, canción en la que los fans han podido dejar su impronta ayudando a componer la letra.

Aunque el tono canalla permanece constante, los tintes funky poco a poco se van diluyendo para dar paso a una segunda parte que alumbra las derivas instrumentales con un espacio más destacado del blues rock y la psicodelia, con habilidosos cortes y cambios de ritmo que demuestran la pericia individual de cada esfinge. Como en la candente Deja que te quite el disfraz, uno de los momentos top-less en los que la banda fue dejando perlas y adelantos de su nuevo y próximo LP. También adelanto y marcando la recta final, Tres Esfinges de Bikini (el tema del enlace de descarga) fue una de los encargados de poner un falso punto y final a la huida escalada del grupo al backstage. No les dejaron, y hubo que sacar tiempo de donde fuera para espaciar un par de bises: el primer tema con el que la banda se conoció (Dime donde estás) y una versión muy personal de Come together.

Fotografía: Adonis Macias Reina